¡Papá, el ordenador es mío!

Article publicat al blog “Escool”, de Susana Pérez de Pablos, cap d’Educació del diari El País.

18 maig 2009

“¡Papá, el ordenador es mío!”

¿Quiere usted que su hijo de 10 años tenga un ordenador suyo, que pueda hacer con él lo que quiera, usarlo las horas que le parezca, meterse en Internet cuanto quiera y recordarle además que el portátil es suyo porque se lo ha regalado el Gobierno? ¿Habrá pensado alguien que esta medida puede tener un lado antipedagógico? 

Desde el punto de vista del aprendizaje de las nuevas tecnologías, no hay nada que discutir. Poner ordenadores en las aulas es una buena medida, así, vista en general. Pero darlos ya, en septiembre, para que se los lleven además los alumnos a su casa, a mes y medio de que acabe este curso, es algo ya más discutible. La mayoría de los profesores no ha recibido la formación necesaria para sacarle el debido partido a esta iniciativa, ni evidentemente se la darán en estas escasas semanas. Tampoco las clases están habilitadas con este fin. Pero los niños de 5º de primaria, tal y como ha anunciado el presidente, es decir, los de 10 y 11 años, sí van a tener su ordenador portátil propio a partir del próximo curso. Lo prometió Zapatero la semana pasada en el Debate sobre el Estado de la Nación. 

Como decía en el primer post de este blog, qué bien quedan las promesas educativas desde una tribuna política. Es verdad que en esta ocasión aparentemente sí se van a pagar los ordenadores, las pizarras digitales y la formación de los profesores. Digo “aparentemente” porque aún no está claro si las familias deberán abonar algo por los aparatos. Pero, en este caso, el orden de los factores sí altera el resultado. Repartir primero los portátiles, ¿no es empezar la casa por el tejado? Lo que seguramente ha pasado tiene en realidad una explicación bastante sencilla: si el presidente hubiera anunciado una gran apuesta por la formación de los profesores para usar las tecnologías en el aula no se hubiera llevado ningún titular de primera página. Seguramente la noticia hubiera ocupado una columna, en lugar de cuatro, en la mayoría de los periódicos, unos diez segundos en la radio y nada en los informativos de televisión. 

Las fuentes consultadas próximas al Ejecutivo y del propio Ejecutivo, si soy sincera (algunas de las cuales están de acuerdo con mi objeción) insisten en el mismo argumento: que se hace en otros países, desde el Norte de Europa hasta Latinoamérica. Vale, pero cada nación tiene su situación particular y, en el terreno de la educación, las hay tan dispares como países existen. En cualquier caso, el tema en discusión no es que esté mal poner ordenadores a los niños a partir de los 10 años, sino si deben ser suyos, si lo serán para siempre, para qué son, si no debería alguien haber pensado antes el papel (en muchos casos, el papelón) que van a tener los padres en casa cuando el niño quiera usar el portátil durante horas para chatear con sus amigos… 

Preguntado el Gobierno sobre estos detalles, dicen sus portavoces que los están pensando. Lo hubiera jurado, digo prometido. 

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