Los discapacitados y la educación en Afganistán

disabilityworld.org

Por Majid Turmusani

Introducción

Este breve trabajo explora las condiciones de las personas con discapacidad de Afganistán desde el punto de vista de la educación. Dada la falta de servicios de educación especial en el país, varias ONG han asumido la responsabilidad de proveer de educación especial, apoyo para los discapacitados de la vista y el oído, y recientemente, cuidados en centros comunitarios para aquellos con discapacidad intelectual leve. A menudo, estos servicios fueron prestados por profesionales capacitados dentro del sistema basado en las escuelas especiales.

Este documento pide un acercamiento más político a la discapacidad, con énfasis en el derribo de las barreras sociales que contribuyen a ella, incluyendo una reestructuración de las políticas de la educación regular y superior a fin de que las personas con discapacidad, reciban una educación inclusiva a todo nivel. El papel de estas personas en dicho proceso de reestructura es esencial e incluye el tema de las definiciones de quiénes se consideran discapacitados.

Este último aspecto es central para el desarrollo de perspectivas de la discapacidad en la educación en Afganistán porque las medidas que se tomen para enfrentar la discapacidad, serán influenciadas por la forma en que ésta sea definida y entendida. En otras palabras, las definiciones de la discapacidad tienen implicaciones políticas sobre la prestación de servicios a los discapacitados. La forma en que el lenguaje (las definiciones, por ejemplo) influyen en las vidas de personas con impedimentos, puede apreciarse en la educación especial en Afganistán. Podría argumentarse que las definiciones de la educación especial en Afganistán son erróneas y llevan implícitos elementos de teorías opresivas que niegan importancia a los factores sociales en la generación de dificultades de aprendizaje, otros impedimentos y, lo que es más importante, en la creación de barreras discapacitantes en la sociedad.

Por lo tanto, es necesario examinar las formas en que las políticas existentes y el interés de los profesionales, pueden contribuir a legitimar las desigualdades educativas de distintos grupos de personas con discapacidad. Un ejemplo es la investigación de políticas, que a menudo no incluye la conciencia de la discapacidad como un producto social y por lo tanto, no enfrenta las nociones de discapacidad como un problema social localizado dentro de la sociedad misma. Es necesario cambiar la relación entre los investigadores y sus sujetos de estudio.

Prestaciones educativas para los afganos discapacitados

La política de educación en Afganistán no hace referencia a la educación especial de personas con discapacidad, incluyendo políticas de educación superior. A finales de 2002, el Ministerio de Educación, con el apoyo de UNICEF, elaboró el borrador de las Políticas de Rehabilitación y Desarrollo de la Educación en Afganistán. En su primer punto, esta política declara que la educación primaria es obligatoria para todos sin importar género, etnia, idioma o religión. Lamentablemente, no se hace referencia a que sea obligatoria para niños discapacitados. En vez de ello hay un énfasis indirecto en la prevención de la discapacidad mediante varias estrategias educativas. Esto incluye concienciación de los efectos negativos del terrorismo, la drogadicción, las guerras o conflictos y la discriminación, todos los cuales pueden ser considerados causas de discapacidad. No se menciona una intervención educacional para niños con discapacidad.

En una sociedad de posguerra como Afganistán, los servicios para personas con discapacidad, han sido iniciados y mantenidos por organizaciones extranjeras como se mencionó antes. Se dio un enfoque especial a los discapacitados por la guerra, especialmente a los discapacitados físicos. La excepción es la educación para los ciegos, iniciada por la Misión de Ayuda Internacional en Kabul a finales de los cincuentas y que continua hasta la fecha. A pesar de que se remonta décadas atrás, el apoyo educativo para los ciegos de Afganistán sigue siendo limitado y se concentra principalmente en Kabul y otras pocas ciudades grandes.

Los servicios de educación especial en Afganistán son prestados por maestros especializados y buscan dar a los niños discapacitados en edad escolar habilidades académicas, permitiéndoles leer, escribir y continuar su educación de acuerdo a sus necesidades y habilidades. Las prestaciones de educación en el país incluyen servicios de detección temprana, que son esenciales para que los niños sean admitidos en programas de educación especial (p.ej. diagnósticos hechos por profesionales médicos de que los niños tienen impedimentos físicos o sensoriales). No hay servicios para otras categorías de discapacitados, ni para los que viven en áreas remotas, especialmente las niñas. Además, los servicios de educación vocacional también se asocian con los servicios de educación especial pero son limitados en su alcance y dimensiones.

Actualmente hay unos cuantos programas de educación especial en el país. Estos incluyen la escuela para sordos SERVE en Jalalabad y otros lugares bajo su programa CBR. La Fundación Afgana de Discapacitados Auditivos (HIFA) en Kabul también ofrece capacitación educativa y vocacional para niños y jóvenes sordos, incluyendo una unidad ideológica. Por otra parte, la Misión de Ayuda Internacional (IAM) maneja la única escuela gubernamental para ciegos en Kabul. Por último, el Programa Amplio para Afganos con Discapacidad (CDAP) ofrece clases de educación especial en los centros comunitarios que tiene en cinco provincias. SERVE y CDAP también dan apoyo a clases especiales para niños con discapacidad mental a través de sus programas de CBR en unas pocas localidades.

Estudio de 2003 sobre integración en la educación

En 2003, el Grupo Cívico Voluntario (GVC) realizó un estudio a fin de investigar el nivel de integración de la prestación de educación especial en Afganistán. Sus resultados revelan que no existen políticas de fomento a la integración en el país y que se encontraron problemas al intentar la integración de alumnos con discapacidades físicas, visuales y auditivas a la educación obligatoria. Sólo un 1.11 por ciento del total de la población necesitada de servicios de educación especial preescolar tuvo acceso a éstos.

La recién completada política nacional de discapacidad ha enfatizado los derechos de todas las personas con discapacidad a la educación inclusiva, la necesidad de aprobar leyes educativas, la necesidad de capacitación de maestros especialistas y la concienciación para educar al público en general. La política recomendó que se establecieran programas educativos a fin de enfrentar las necesidades de la salud familiar preventiva y continua, la detección y evaluación tempranas de discapacidades, programas para educar a los padres sobre las discapacidades de sus hijos y cómo cuidarlos adecuadamente en casa, y oportunidades preescolares, en áreas tanto urbanas como rurales. Sin olvidar la necesidad de introducir educación especial e inclusiva en las instituciones de educación superior. También se propusieron acciones clave con papeles y responsabilidades de contrapartes bien identificados. El texto completo de esta política está disponible en www.disabilityafghanistan.org

Futuro de la educación especial e inclusiva

En Afganistán, no fue sino hasta hace poco que el sistema educativo empezó a responder a las diferencias individuales de los alumnos, al menos a nivel de sus políticas. Esto fue principalmente subrayado y enfatizado por la nueva política de discapacidad 2003. Hasta ahora no existe legislación sobre la discapacidad y las políticas internas del sistema educativo no hacen referencia a los discapacitados.

Durante los últimos años ha habido un desarrollo progresivo en la capacitación de profesionales en educación especial. Esto se ha hecho de modo informal y a nivel de ONG no hay capacitación en educación especial universitaria en Afganistán. Sin embargo, cada vez se da más atención a estos temas en el trabajo basado en escuelas e instituciones.

A pesar de estos avances, sigue habiendo muchos obstáculos. Hay tres temas en particular que pueden ser importantes limitaciones a la capacitación de profesores de educación especial en Afganistán. El primero se refiere al acercamiento curricular empleado para tratar con los temas de educación especial, en particular vistos desde la perspectiva de modelo social presentada en este trabajo. Como se dijo antes, se cree que el acercamiento individualista de la medicina hacia los discapacitados ha ejercido un control sobre ellos, manteniendo su dependencia y pasividad. La segunda limitación se refiere al contenido de los talleres de capacitación que se organizan (por ejemplo, estadísticas complicadas e información psico-métrica). En otras palabras, qué tanto se enfoca la capacitación en habilidades prácticas y qué tanto en teoría y jerga académica. Una tercera y última limitación para la educación especial en Afganistán es la importancia que la capacitación especial tiene para temas políticos y de cambio social más amplios (por ejemplo, hasta que punto contribuyen tales capacitaciones a la emancipación de los discapacitados mediante actividades de cabildeo y defensa de sus derechos).

Es en este punto que la educación especial debe abordarse en Afganistán desde perspectivas distintas como la visión social de crítica a la exclusión y la discriminación. En este paradigma alternativo, el énfasis debe ponerse en la facilitación del desarrollo de un acercamiento clientelista en el que los usuarios de un servicio se involucren en todo el proceso de la prestación del mismo. Esto va en línea con una perspectiva adecuada de educación especial que enfatizaría el empoderamiento, la participación y el cambio social. Un tema central de tal acercamiento se le da al papel de la investigación en la emancipación de los discapacitados.

Conclusiones

Los servicios de educación para personas con discapacidad que existen actualmente en Afganistán pueden caracterizarse como institucionales por naturaleza. En buena medida se encuentran en las grandes ciudades y son controlados por profesionales que los prestan predominantemente según el modelo médico de la discapacidad. La mayoría de quienes se benefician hoy de la educación especial son personas ciegas o sordas que asisten a instituciones de “cuidado” diario o centros residenciales, exceptuando unas pocas clases en las escuelas ordinarias de la comunidad. Comparado con la cantidad de personas beneficiadas actualmente por estos servicios, el enorme número de beneficiarios potenciales implica que debe hacerse una gran cantidad de trabajo adicional. A pesar de su origen como forma de inclusión, la educación especial en Afganistán puede considerarse en cierta medida como una práctica de segregación para muchos discapacitados.

La falta de organizaciones efectivas de personas con discapacidad aunada a la falta de acceso a los recursos –información y políticas, etc.- hace muy lento el desarrollo de políticas especiales e inclusivas. Por lo tanto, muchos discapacitados siguen excluidos de su derecho a la educación y esto dificulta la experiencia de la discapacidad para todos los involucrados.

De esta cuenta, la preocupación debe orientarse a presentar ideas relacionadas con el modelo social de la discapacidad, especialmente respecto a futuros estudios sobre discapacidad y educación inclusiva.

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